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Tiempo de lecturas

Mirar las maneras de recortar gastos en los recibos de electricidad, agua o transporte no me está costando demasiado. Ahora que voy andando al trabajo me siento más despierta todo el día y me es más fácil concentrarme. Con la electricidad, cambié de empresa el año pasado y los recibos son menos de la mitad!! (la anterior, no sé qué es lo que tenía, pero las facturas eran altísimas, me parece un robo ahora…).

Pero lo que es difícil de gestionar son los 80 euros que cada mes me dejo para ocio y necesidades varias que surgen (un cargador de móvil, depilarse, la peluquería, unas plantas, un viaje a Madrid a ver a mi familia …). El mes de diciembre además ha sido un mes de regalos, con lo cual he querido ahorrar todo lo posible en la categoría de ocio (aunque creo que no me he salido con ello). Cuando tengo un gasto grande un mes, como por ejemplo los regalos de navidad o ahora en enero que se me ha roto la lavadora y tengo que comprarme una nueva, o un dominio para un proyecto web, intento ahorrar al máximo con los gastos de ocio, pero entonces el mes se hace bastante duro. Creo que lo que voy a hacer es considerar estos gastos a parte y hacerme a la idea de que no puedo ahorrar tanto de estas cosas, con lo cual buscar alternativas de categorías donde ahorrar.

Bueno, dicho esto, hace algunas semanas que estoy muy motivada en leerme varios libros sobre economía y empresa, a raíz de un libro que me leí que se llama “El éxito” de un productor teatral, un sector que me gusta mucho. Y por fin este fin de semana me he comprado algunos de los libros que quería:

  • Steve Jobs, de Walter Isaacson (este ya lo tenía)
  • El libro negro del emprendedor, de Fernando Trías de Bes
  • Padre rico, padre poble, de Robert T. Kiyosaki
  • Los secretos de la mente millonaria, de Harv Ecker
  • El millonario de la puerta de al lado, de Thomas J. Stanley y William D. Danko

Tengo una relación contradictoria con el dinero, desde siempre, y leyendo sobre el tema busco encontrar la relación sana con él. Por un lado, me apetece tener dinero para poder vivir cómodamente y cuidarme (ir al osteópata, al dentista habitualmente, etc.) y hacer cosas que me gustan (como viajar o comer de restaurante), y por el otro lado, no le tengo nada de aprecio y quiero que rija mi vida lo mínimo posible. A ver si consigo decidirme por una de las vías, así puedo dirigir todos mis esfuerzos en conseguir una cosa u la otra. ¡Ideas sobre como mejorar la relación con el dinero son bienvenidas!

El pensamiento a largo plazo: imaginar mi vida de aquí a muchos años

Una de las cosas en las que me ha ayudado el trabajar por la Independencia Financiera es en pensar en el largo plazo. Siempre me ha costado imaginarme a mí misma en 5, 10 o 15 años. En cambio, desde que he calculado que puedo conseguir la independencia financiera en los próximos 20 años, he empezado a pensar en cómo hacerlo para hacerlo realidad: pensando más en mi carrera laboral y mi evolución y en mi vida personal, en mi intención de tener hijos.

En el ámbito laboral actualmente estoy trabajando como gestora de proyectos y hago algunas tareas más de carácter comercial, ayudando a vender nuevos proyectos. Me gustaría seguir en la senda de la gestión de proyectos, mejorando mis competencias actuales, y evolucionar también hacia la figura de comercial, de venta de nuevos proyectos. Son dos cosas que me gustan y que además, se me dan bien, con lo cual creo que es una buena apuesta. En función de la energía que me dejen estos trabajos, me gustaría desarrollar algo relacionado con el teatro. Ya le estoy dando forma, pero dependerá de tiempo y energía que tenga para ponerlo a la práctica. También me gusta mucho la política, y es algo en lo que voy pensando, aunque también soy consciente de que mis inversiones actuales a largo plazo en la Bolsa supondrían un conflicto de intereses. Y pienso entonces que también hay otras maneras de tener un impacto en la sociedad, como a través del teatro. Este es todo un tema en el que pienso a menudo.

A nivel personal, pues me estoy imaginando a mí con 40 años, 50 años, y me estoy viendo con hijo(s), sin hijos, con 65 años a punto de jubilarme para el estado (o más, en función de cómo se vaya ampliando esta edad, porqué estoy convencida que se va a ampliar). Con otros proyectos más allá de la maternidad y de mi trabajo principal, con pareja, sin pareja. Y voy pensando en todo ello, para decidir en cómo me gustaría vivir los próximos años. Y luego, por supuesto, pienso que la incertidumbre de la vida me puede llevar a situaciones que no son las que me gustaría, pero tener un objetivo o una idea de cómo quiero que sea mi vida en el futuro me ayuda a organizar y priorizar mi vida actual.

En fin, que desde que estoy pensando más en mi vida a largo plazo, tengo todo esto en cuenta a la hora de tomar las decisiones que debo tomar en el presente (un cambio de trabajo, una persona que me gusta, etc.) para conseguir mis objetivos de la Independencia Financiera en el futuro. Además, me siento más segura en mis decisiones.

Planificar los próximos 15-20 años es imposible

Cómo ya os comenté, los periodos de tiempo para alcanzar la independencia financiera que varias calculadoras financieras me dan oscilan entre los 15 y los 20 años. Es un tiempo bastante largo y resulta imposible planificar de manera realista lo que me puede pasar durante este tiempo en lo que se refiere a gastos e ingresos que tendré.

Hay varias cosas que pueden cambiar respecto a mi situación actual. En lo que se refiere a los ingresos, por ejemplo:

  • Durante este tiempo espero que mi sueldo no sea el mismo, sino que crezca con el tiempo (esto es positivo, ya que acortaría el tiempo hasta la independencia financiera)
  • Puedo perder el trabajo y cambiar mi poder adquisitivo, o tardar un tiempo en volver a adquirir el mismo (esto sería negativo, en el sentido de alargar el tiempo hasta conseguir la IF)
  • Puedo conseguir otras fuentes de ingresos a parte de mi trabajo principal (esto volvería a ser positivo)

En lo que se refiere los gastos:

  • Voy a tener hijos en el futuro, con lo cual mis gastos aumentarán considerablemente entonces, y, aunque he hecho algunas estimaciones que más tarde compartiré, es difícil saber los gastos con exactitud
  • Puedo tener un gasto imprevisto en el ámbito de la salud (ahora mismo no tengo un seguro de salud, y estoy pensando si debería contratar uno)

La incertidumbre de la vida me puede llevar además muchos más cambios que no puedo ni imaginar (ni creo que valga la pena contabilizar). Así que mis intenciones actuales sobre estos 15 o 20 años me las tomo sólo como una orientación, y la independencia financiera como objetivo. Este objetivo me servirá como una guía de lo que hacer en el presente y en el medio plazo (los próximos 3 años). A partir de allí y durante los siguientes 10 años, veré donde me encuentro en el camino de la independencia y, en función de mis condiciones de entonces,  tomaré más decisiones para llegar a ella.