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Mi motivo para la Independencia Financiera

Desde que empecé todo este camino hacia la Independencia Financiera, sentía que debía hacerlo, pero no sabía identificar el motivo exacto de mi decisión. En muchos aspectos relacionados con la vida financiera (la IF, montar tu propio negocio, etc.) siempre hablan de la importancia del motivo, porque es nuestro motor para comprometernos y luchar por nuestro objetivo.

Y hace un par de días lo vi claro: mi motivo para conseguir la Independencia es ser libre, sentirme libre. No quiero dejar de trabajar, seguramente seguiría haciendo algo, porque me gusta, pero sería algo que quisiese de verdad. Y sin la necesidad de ganarme un sueldo que me permitiese vivir, aunque sí para hacer crecer aquello a lo que me dedicara. Seguramente también viajaría, probaría cosas, pero creo que acabaría trabajando de algo y haciéndolo crecer, porque me gusta crear cosas. Y sí, ya tengo alguna idea de qué: una productora de teatro y espectáculos (ballet y ópera).

Hay una duda que me invade, sin embargo, sobre qué actitud tendré cuando consiga la IF: realmente tendré ganas de hacer crecer algo, si no tengo la necesidad económica? Cómo será mi motivación? Yo creo que seguiré teniendo ganas de trabajar en algo, pero seguramente tendré ganas de hacer un parón de algunas semanas para descansar. Y después sólo trabajar en lo que me gusta (lo que hago ahora también me gusta, pero echo de menos hacer algo más artístico).

Estrategias para aumentar los ingresos que voy a aplicar

Como comenté en el apartado Sobre mí, si quiero conseguir la Independencia Financiera más rápido que los 20 años aproximadamente que me dice la calculadora que me parece más certera (dentro de poco haré un post con varias calculadoras que me he encontrado), tengo que conseguir ahorrar e invertir más. Lo que quiere decir más ingresos.

Ya hace algún tiempo (antes de empezar todo este camino), que comencé a intentar ganar un dinero extra además de mi sueldo, pero no llegué hasta el final, porqué me encontré con un obstáculo que no sabía cómo sortear. ¿Cuál era? Pues como sabéis los que vivís en España, la cuota de autónomos aquí es una barbaridad: sin ningún tipo bonificación, de la que ya me beneficié en su momento, me costaba unos 250 euros cada mes, independientemente de mi facturación. Y no quería tener que pagar esta cantidad para arriesgarme con algo que empezaba siendo pequeño.

¿Y cómo empecé? Pues participé en la primera parte de la competición de The professional vagabond, en la que me formé en cómo crear productos y servicios y automatizar su venta. Junto con los libros que me había leído La semana laboral de 4 horas, de Tim Ferris y Dotcom Secrets, de Russell Brunson, tenía una primera idea de cómo crear este tipo de productos. Este último libro me pareció increíble también, con una metodología probada sobre cómo vender más, y lo he recomendado alguna vez. Son de aquellos libros que se convierten en referentes a los que volverás si nunca necesitas llevar a cabo lo que te explican.

Así que, con esta experiencia, a partir de lo que ví que hacían otros blogs sobre Independencia Financiera y mis aficiones, decidí cuáles iban a ser mis metodologías para intentar ganar este dinero extra:

1.- Escribir libros: tengo una experiencia de más de 10 años en el mundo laboral y hay habilidades que me apetece compartir y que creo que pueden aportar valor a gente que trabaja en lo mismo. Me gusta compartir conocimiento, así que creo que esta es una buena manera de ayudar a la gente a ser más competente y conseguir sus objetivos profesionales. Ya he empezado a trabajar en el contenido para un libro y espero que a principios del año que viene pueda sacar una primera versión en Amazon, en formato digital.

2.- Monetizar este blog: por ahora, mediante enlaces afiliados, en los que todos ganamos (en la página de Recursos podéis ver mi filosofía sobre este tipo de enlaces). Y más adelante en otras estrategias que vaya decidiendo (no tengo ninguna intención de poner publicidad). Aquí tenéis también un par de artículos con muchas opciones con los que me encontré cuando estuve buscando sobre maneras de tener unos ingresos extras: Monetizar blog con 28 técnicas de doblaje y 21 maneras de ganar dinero sin hacer prácticamente nada (no estoy nada de acuerdo con el título, pero las estrategias son interesantes).

3.- Hacer de extra en series y películas (y hasta quizás hacer algo de publicidad): cómo sabéis, me encanta el teatro, y hacer de extra es algo que me apetece muchísimo. Y si además puedo cobrar un dinero con ello, pues mejor que mejor.

Hay una cuarta estrategia, que todavía estoy barajando, que es la de hacer proyectos en el ámbito de la consultoría y la formación (presencial en este caso) de proyectos de transformación digital, ámbito en el que tengo experiencia y conozco a gente. En función de cómo me vaya sintiendo al respecto, voy a decidirme. Por ahora, ya tengo trabajo en poner en marcha las otras estrategias.

En definitiva, hay muchas maneras de ganar un dinero extra, y me he decidido por aquellas que  más me apetecen y que creo que me pueden dar resultado. Ya os iré contando con más detalle cómo me va (y en las revisiones mensuales del estado de mi camino, hacia la independencia financiera, podréis ver los resultados).

La inversión en Bolsa: dilemas éticos

Hubo una época de mi vida en la que me generaba muchos dilemas éticos invertir en Bolsa, y estaba totalmente en contra. En el momento en qué aprendí todo lo que la Bolsa podía hacer por mí, empecé a cuestionarme todos estos dilemas y a pensarlos con más detenimiento. Los temas que voy a tratar a continuación aún ocupan parte de mis pensamientos y no los tengo todos resueltos, puedo vivir con las contradicciones que me suponen.

Estos son los temas que me cuestiono hoy en día:

  • Invertir en Bolsa es especular: esto no es cierto, sino que hay distintas estrategias y no todas ellas consisten en especular. En concreto, la estrategia a largo plazo, en la que no vendes, sino que compras y mantienes las acciones, no es especulación, porque, porque no obtienes beneficios aprovechando las diferencias de precios entre las acciones. Esta es la definición de especular según la RAE:

“Efectuar operaciones comerciales o financieras con la esperanza de obtener beneficios aprovechando las variaciones de los precios o de los cambios”

  • Algunas empresas pueden ir en contra de tus valores en situaciones determinadas: por ejemplo, una empresa de autopistas que quiere construir una autopista en el Amazonas. Me digo: es imposible estar de acuerdo al 100% con las decisiones que toman otras personas, y menos las empresas, pero lo importante no es estar de acuerdo con todas las decisiones, sino que la balanza con las cosas positivas por un lado, y las negativas por el otro, se decante hacia lo positivo. Algunas empresas tienen cosas muy positivas: mejoran nuestra calidad de vida, nos permiten tener agua corriente, electricidad, comida, poder ir de un sitio a otro de manera segura o dan trabajo a mucha gente. Seguro que hay decisiones que toman que para mí son negativas, pero la balanza al final es positiva. Aquí creo que lo que hay que tener en cuenta son nuestras líneas rojas, es decir, aquello que nos parece que no debe hacer una empresa en la que invertimos. Una línea roja por ejemplo puede ser la venta de armas. Y otra cosa a tener en cuenta es que las empresas realizan acciones de mucha envergadura sobre la sociedad, con lo cual, tanto las cosas positivas como las negativas, también van a ser de una cierta envergadura. El mundo es complejo y toda acción que tiene repercusiones sobre mucha gente es compleja de evaluar.

 

  • Este es el punto con el que estoy más descontenta, y es que, por el momento, invierto en una empresa que financia empresas de producción de armas (un banco). La cantidad es muy pequeña, pero está ahí. No he investigado aún la empresa que fabrica las armas, y sus armas pueden ir destinadas a muchos sitios. No tengo la visión, que considero un poco ingenua, de pensar que las armas no son necesarias en este mundo (por desgracia, tal y como está nuestro mundo, creo que algunas armas son necesarias). Aún así, me resulta complicado convivir con la certeza de que invierto en un banco que financia empresas de armas.

 

  • No conozco en profundidad la política de impuestos a las empresas, pero después de leer el libro de Gregorio Fernández me parece que tienen una carga impositiva muy alta para todo el beneficio que generan.

No creo que, defendiendo todas estas opiniones, no pueda a la vez seguir defendiendo mis valores yendo a manifestaciones, participando en asociaciones sin ánimo de lucro o votando a determinados partidos políticos. Invertir a largo plazo en Bolsa y defender ciertos valores al mismo tiempo no es ser una hipócrita. Considero que puedo aceptar este nivel de complejidad en mis acciones y, por ahora, no tener una mala consciencia.